Dolor en el Zoo por la muerte de la elefanta Pelusa

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La elefanta Pelusa del zoo platense falleció este lunes a las 23,10 horas, según el parte oficial. Al no poder levantarse y no mejorar, se optó por una eutanasia para evitar el innecesario sufrimiento del animal, que venía siendo tratado por un cuadro que se tornó irreversible, agravado por su avanzada edad. 

“Con profunda tristeza, hoy despedimos a nuestra querida Pelusa. El sábado por la mañana su salud comenzó a recaer. Ella decidió recostarse, y como indican los protocolos internacionales en estos casos, la dejamos descansar y la continuamos cuidando y monitoreando de forma continua. Pero con el pasar de las horas, el cuadro se volvió irreversible y no demostraba voluntad de querer levantarse” se explicó desde la cuenta oficial de Twitter la Municipalidad de La Plata.

“El estado de salud de la elefanta llegó a un punto crítico, por eso los integrantes del equipo veterinario del Jardín Zoológico y los especialistas del Santuario de Elefantes de Brasil junto a la Fundación Franz Weber, definieron tomar el único camino posible para que ella no sufra” se informó más temprano desde la Comuna.

“Para llevar a cabo estas actuaciones se convocó al fiscal del Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Romero; el titular del Juzgado de Garantías 4 de La Plata, Juan Pablo Masi; la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Guido Lorenzino; y la Defensora Ciudadana de La Plata, Florencia Barcia; y el Decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de La Plata, Marcelo Pecoraro, quienes siguieron de cerca la situación de Pelusa y acompañaron la solicitud planteada. La elefanta presentaba una desmejoría en su estado de salud, manifestándose también por momentos señales de deterioro físico y anímico. Se le brindaron calmantes, no obstante de acuerdo al análisis de los especialistas se evidenció un cuadro irreversible”.

De acuerdo al parte oficial, “los chequeos de laboratorio fueron progresivamente brindando valores negativos. En el día de hoy (por ayer lunes), a las seis horas orinó por última vez, comenzó a mostrar signos subjetivos de incomodidad que hasta el momento no se habían visto, por lo que se decidió sedarla. En horas de la tarde, a pesar de la sedación, continúo con signos de malestar”.

Entonces, se concluyó que “la situación de salud actual de la elefanta pelusa impone como único tratamiento posible la finalización de su vida para evitar el innecesario sufrimiento”.

“Luego de 60 horas de control y considerando que el cuadro es irreversible y al no tener soluciones alternativas tanto para curar o al menos paliar el cuadro de sufrimiento presente, es que se pide autorización para realizar el mencionado procedimiento al ejemplar”, se agregó.

En ese marco, se precisó que durante todo el proceso se la mantuvo hidratada y aislada térmicamente dentro de una carpa, con mantas y calefacción de exteriores. Sus cuidadores y el personal veterinario que la han asistido todos estos años, la acompañaron en todo momento a sobrellevar este difícil momento de la mejor manera posible.

Además de tener una avanzada edad (52 años y 50 en cautiverio)  la elefanta padecía desde hace 5 años una enfermedad (popodermotitis crónica) en sus patas traseras.

Vale destacar que un elefante en su hábitat natural puede vivir un promedio de 50 años, quizá unos 10 más. Mientras que los elefantes en cautiverio, por lo general, no sobrepasan los 20 años de edad en promedio.

Tras su deceso, los veterinarios y trabajadores del zoo platense se mostraron devastados. La noticia pronto ganó las redes, entristeciendo a toda la comunidad que alguna vez la vio bailar.