2018: el show de las segundas marcas

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El alza del dólar ha hecho incursionar a infinidad de familias argentinas en las llamadas “segundas marcas”. En muchos casos, los descubrimientos de algunos productos nos resultan toda una revelación: no sólo son buenos, sino, incluso mejores que los que se tenía en el podio. Y así, el mote de “segundas” termina siendo injusto.

Dado que los números apremian, y que nuestro ánimo no es el mejor para dejar de darse algunos gustos, esta ecuación debe tenerse en cuenta. Además, en muchísimos casos, se está haciendo patria comprando “100% nacional”.

La consultora  Kantar Worldpanel analizó el mercado de nuestro país y aseguró que este tipo de productos  “representa el 20 %  del gasto en consumo masivo de los hogares”, con mayor presencia en los de clase media.

De acuerdo al relevamiento, su consumo creció un 3 % durante el primer trimestre de 2018 respecto a igual período del año pasado, mientras que las primeras marcas sufrieron una retracción de 1 punto en el mercado de consumo masivo.

En ese marco, nos animaremos a mencionar algunas de ellas. No son nuestros anunciantes pero, de alguna forma, contribuyen a nuestras economías.

Gaseosas: Dado que los precios de las bebidas “premium” están por las nubes, incursionar en las botellas “raras” del súper no fue difícil. Sin duda, lo mejor anda por el lado de Cunnington, que incluso presenta una línea light. Las opciones son limón, pomelo, naranja y cola (que, aunque no lo crean, está muy bien). El ahorro aquí supera los 15 pesos.

Si se quiere ahorrar aún más, entre lo más decente aparece la gaseosa Cimes de limón, que no contiene azúcar. Se consigue en supermercados, pero también en los puestos en los que se venden las promociones de Paty para cumpleaños. La transacción es por pack, y la unidad ronda los 13 pesos. La Córdoba de naranja también se esgrime como un triunfo del mercado y buen gusto.

Yerba: Este es el mejor ejemplo de cuando una marca menos popular supera ampliamente a las más conocidas. Piporé, Pajaro Azul o Aguantadora resultan líneas que difícilmente podamos abandonar una vez que las probemos. No hay vuelta atrás, aunque nos aumenten la paritaria tanto como queramos.

Harina, fideos, arroz, polenta: En junio de 2018, siguen existiendo envasados a menos de 10 pesos. Las marcas son incontables y para conseguirlas debemos alejarnos del centro y los hipermercados. Dos Hermanos, Ducato, Molinos Ala, Morixe, entre numerosos ejemplos, se exhiben en las góndolas de los supermercados barriales y  las cooperativas (sí, en La Plata también hay).

Limpieza: Aquí el ahorro va de la mano de la lavandina. Con lavandina, se puede mantener higiénica prácticamente toda la casa. Solo nos faltará detergente.  De nuevo, la opción es recurrir a supermercados alejados del centro o cooperativas, no a hipermercados.

Alcohol: el rubro más difícil. Dado que conseguir la cerveza Santa Fe es muy complicado, terminamos cayendo en las primeras marcas: Brahma y Schneider son las que pelean por el precio más bajo. Pero, en otros rubros, hay novedades. La empresa La Triestina tiene un producto maravilloso llamado Belle Cream, que le compite sin rebajarse al Baileys y el Amarula. Y es Made in Vicente López. ¿No me creen? Cuestión de probar por un módico precio que ronda los 100 pesos.

Nota de Marcaproducto