Ya son más de 60 las cervecerías artesanales en la ciudad

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Entre expendios al público y bares, decenas de locales dedicados a la cerveza artesanal abrieron sus puertas solo en los últimos doce meses en La Plata y sus alrededores. Y eso sin contar que la bebida se sumó a la carta de todo comercio del ramo establecido.  La ciudad de las diagonales lo tenía todo para que esta “revolución de la malta” ocurriera. Los factores a analizar son muchos: primero, debemos considerar un epicentro con más de 700.000 habitantes, con una extensa franja etaria de personas jóvenes y de mediana edad (sus principales consumidores), siempre atraídos por la cuestión educativa universitaria . No es un dato menor destacar que la mayoría de los productores rondan los 35 años.

Solo en diagonal 74, desde plaza Italia hasta plaza Moreno, son 12 los locales en donde se pueden adquirir más de 40 variedades de estas maltas. Entre ellas se destacan como las  preferidas del público las blonde, lager, kölsch, scotch y las IPA, que comparten marquesina con opciones locales como la platense rubia de tilo o la cerveza de alcaucil.

Una opción viable para la crisis

La tendencia creciente de producción de esta bebida no es local o nacional, sino mundial. Sus costos explican, entre otras cosas, su éxito en un marco económico adverso. El florecimiento en EE.UU. comenzó hace poco menos de una década, mientras que aquí parece estar atravesando su primavera.

Hoy, con alrededor de $ 5.000 se compran insumos y equipos para ir fabricando de a 20 litros.  Además, la materia prima con la que se trabaja tiene muchos proveedores en todo el país, por lo que el acceso a lo esencial no es problemático. Estos factores permitieron que la industria siga sumando pequeños productores.

Danza de ofertas en La Plata

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Hace más de una década, la firma marplatense Antares comenzó a masivizar la cerveza artesanal en la ciudad, inaugurando su primer local en 56 entre 11 y 12. Parece que pasó poco tiempo, pero entonces, todavía se fumaba adentro de los locales. Hoy, la marca ya cuenta con cuatro locales en la región. Luego, Faulkner hizo lo propio en la zona de San Carlos abriendo un local, con una amplia carta. Al tiempo, los emprendimientos comenzaron a multiplicarse: un grupo de platenses fundaron la cervecería 5 Sabios, el músico Gustavo Astarita se sumó al auge con la cervecería artesanal con Hermanos and Brothers, la patagónica Berlina abrió sus puertas en el centro platense, y mientras tanto, las maltas artesanales empezaban a ganar espacio en las cartas de muchos bares.

En 2010 comenzaron a juntarse los productores cerveceros. La gente que manejaba Antares, los creadores de la marca El hijo de Shiva y varios colonos más, a través de grupos de mail (aún no había WhatsApp) comenzaron a organizar encuentros en el local cervecero de 56, y a realizar cocciones. Luego de varios encuentros y brainstormings, y con la participación de autoridades municipales, se fundó la ACAP (Asociación Cervecera Artesanal La Plata), que luego se dividió en dos partes. Al poco tiempo se hizo una primer fiesta de la cerveza en plaza Malvinas, y enseguida otra en Meridiano V.

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Al tiempo,  Baviera, El Ángel gris,  Media Pinta, Peñon del Aguila, Ogham, Molly´s,  Alquimia, Starkbier, Laurus, Las Valquirias, Brewhouse, Vitto, Bairoletto y decenas de espacios más comenzaron a cobijar a los amantes de la bebida, al tiempo que algunos emprendedores comenzaron a abrir sus despachos para venderla directamente en litros o con botellones (como Pinta Point y Birrajet, primero, y  Crowlers, Hazen, Brutus, o Los amigos de la sed, después. Y solo por mencionar algunos).

Marcas regionales como Bärfuss, Cabra 52, Momentos, Bandera Negra, Kantilever, Ginastera, Kampai, Yuco, Reina, Huella Andina, Boreal, Firulete, K , Winchester, Monópoli, Praus, Panacea, Biru Gino, Zythum, Madre Tierra, 1882, Romania, Gonnet, Larsen, Lunfarda, San Sebastián o Astor comenzaron a ganar terreno en tiendas, bares y fiestas.

Mientras las ventas crecían, varias marcas comenzaron a vender barrilitos: la innovación llegó nuevamente de la mano de Antares, y luego se sumaron marcas como Astor, Dakel, y la lista comenzó a crecer.

En los últimos tiempos, la cervecería Bye Henry (44 entre 16 y 17) se posicionó como otro espacio de referencia para los bebedores, quienes además encuentran una opción de salida nocturna y baile en días poco frecuentes, como los martes y jueves. Molly´s (53 y 6 ) también hace lo propio durante la semana, captando un público algo más joven.

Por su parte, la joven cervecería Wild Hops, de diagonal 74 y 10, se sumó entre los favoritos, aportando con  uno de los locales más amistosos en cuanto a extensión horaria.

Siguiendo por el centro, Futer, por su parte, se apropió del local de 47 y 11 (donde antes estaba Nativo) y sorprendió para bien.

Barbarous ganó la esquina de 4 y 54 con una propuesta atrevida: combinar dos negocios en escencia tan dispares como una barbería y una cervecería. La apuesta funcionó, la cerveza fue buena, y las habilidades de sus coiffeurs pusieron un toque de glamour a lo tradicionalmente impensado. Al igual que en Bye Henry, las bandas en vivo, complementaron la movida.

La danza de nombres continúa, y quizá esta nota peque de incompleta. Pero lo cierto es que, aunque la crisis asuste, la cerveza sigue siendo una opción barata tanto para productores como consumidores. Estos últimos pueden apelar a los happy hours y seguir disfrutando de una bebida gourmet, y made in Argentina.

cerveza artesanal
Esperando el happy hour