Juan Mincarelli, candidato a intendente de Berisso: «Aprendí a disfrutar del camino»

Comienza la carrera electoral para 2019: nos sumergimos en la intimidad del joven profesional y padre de familia que busca ser el próximo intendente de la «capital del inmigrante»

“El Berisso de los corsos, de las semillitas El Faro, el de la Bajadita, de los picados en los Pocitos, de las tardes en La Balandra” destaca Juan Ignacio Mincarelli (43) al enumerar los hitos de su ciudad. A menos de un año de las elecciones, su nombre ya comenzó a sonar para la próxima intendencia.

Candidato de Identidad Berissense, fue el rival de Cambiemos más votado en la última contienda electoral. Aunque fue derrotado por una mínima diferencia por Jorge Nedela, jamás se alejó de la política: si bien recién comienza a esbozar su campaña, asegura que nunca pudo dejar de proyectar (y anotar, fotografiar) los cambios inmediatos que necesitan las calles de su municipio.

Y tampoco de comparar. “Mirá lo que se hizo en Ensenada. La gente no iba a la playa. Acá tenemos cinco. Con poner lindas dos… aunque sea una… ya se generarían un montón de oportunidades. Además del disfrute propio, de poder ir con la familia, a pescar, a tomar mate” explica esbozando su posible plataforma.

Muy amigo del deporte, sale a correr tres veces por semana. “Estoy yendo por diferentes circuitos de la ciudad, y veo de todo. No puedo dejar de anotar cuando la lamparita de un poste está quemada, es más fuerte que yo. Creo que hay cosas que podrían hacerse ahora mismo. No se necesita más que voluntad” agrega, sin dejar de proyectar «aprendí a disfrutar del camino. Ahora estoy más tranquilo, disfruto el camino hacia la responsabilidad de ser intendente de mi querido Berisso».

“Mirá lo que se hizo en Ensenada. La gente no iba a la playa. Acá tenemos cinco. Con poner lindas dos… aunque sea una… ya se generarían un montón de oportunidades»

Explica que, a pesar de las redes y los grupos de WhatsApp,  no quiere perder relación directa con el vecino. “Yo soy del cara a cara, Muchos vecinos me escriben por Facebook, pero para no perder el contacto físico, les toco timbre” detalla, mientras suena su teléfono. Es su mujer, quien lo llama para organizar quién de los dos llevará a un cumpleaños a una de sus hijas. El matrimonio tiene dos nenas, y no descarta ampliar aún más la familia. «La más chica me vino con la inquietud de que quiere hacerse un tatuaje. Encima sabe que yo tengo tres, de mis viejos y las iniciales de ellas” dice señalándose un brazo. Luego, cuenta que la más grande escribió una canción para homenajear a su esposa.

«No puedo dejar de anotar cuando la lamparita de un poste está quemada, es más fuerte que yo. Creo que hay cosas que podrían hacerse ahora mismo. No se necesita más que voluntad»

Siguiendo con lo familiar, en la línea educativa, menciona a su madre, que fue docente durante 55 años en el CEC 801. “De chiquito, junto a mis hermanos, íbamos a comer ahí al mediodía. En estos Centros de Educación nos empezamos a relacionar con los vecinos de Villa Roca, Barrio Obrero, Villa San Carlos y Villa España. Creo que ahí descubrimos lo que era `el hambre de la pobreza´, porque a nosotros no nos faltó nunca un plato de comida en casa. Íbamos a la escuela 2, no veíamos mucho las necesidades concretas. Compartir todo eso, sin duda me ayudó” explica.

Vuelve a hablar de su madre y destaca que “aún sigue conectada con todo, en actividad” y recuerda que ahora “la pelea sola”, tras el fallecimiento de su papá.

Juan Carlos Mincarelli, su padre, fue un reconocido médico de Berisso. Hijo de una ama de casa y un chofer de la línea 202, tras convertirse en profesional asistió a los vecinos de Berisso durante más de 40 años. Al recordarlo, Juan Ignacio se emociona (literalmente). “Mi viejo me enseñó a hacer las cosas sin bajar nunca la vista. Hace 20 años que estoy en esto y creo que puedo mirar a la cara a la gente. Me enseñó a ser solidario, a ser un buen padre..”

La militancia, el mate y los pasacalles

“Me encontré con la militancia a los 21 años. El compromiso de mi viejo con la salud, y de mi vieja con la educación, quizá me hayan llevado un poco hacia la política. Una vez, un amigo me invitó a una agrupación . Empecé a cebar mate, a hacer pasacalles, y se dio así. Fue todo muy rápido. Tuve cargos desde muy joven, y eso me permitió ayudar. Con la política se puede hacer” señala.

En paralelo, estudió y se recibió de Licenciado en Comunicación Social y, días atrás, de Abogado. “En el 97 empecé a trabajar en la oficina municipal de empleo, a anotar a los desocupados. La década de los 90 fue terrible, se le hizo muy mal al pueblo. Estudiando en Periodismo entendí un poco más como funciona todo, desde dónde se producen los cambios y las transformaciones. Por otro lado está la Abogacía. Es complicada porque siempre hay dos partes, pero realmente me gustaría meterme en Derecho de familia”.

Política y antipolítica

“No es difícil entender al que te dice que (los políticos) son todos iguales y me cagaron siempre” explica Mincarelli cuando se le pregunta por la aversión que mucha gente tiene a los candidatos.

“Y es lógico que la gente descrea. Además de haber una crisis de valores general, que se utiliza para ganar votos, se hicieron muchas cosas mal” desarrolla.

“Tenemos que ir a buscar a los vecinos que están desilusionados con la gestión actual. Capaz que votaron en contra del peronismo… no importa. Yo creo que esto no fue lo que eligieron. Es importante concretar un plan estratégico de acá a 20 años, pero sin descuidar lo urgente. No es tan complicado si se tiene la intención. Además, siempre se cuenta con un plan de gestión anual” detalla.

Berisso, el mundo en chiquito

Mincarelli es un fanático de Berisso. Despliega escenarios mejorables en lo que considera un corto plazo, sobre todo cuando habla de las escuelas, playas y calles. Habla de aportes de empresas y funcionarios. Dice que no teme que le roben las ideas: “ojalá”, dispara.

Además de destacar los muchos cambios posibles con un presupuesto como el actual, se apasiona proyectando cómo pondría en el mapa a su ciudad, y explica que pueden realizarse sin mayores gastos.

“Hay que embellecer un poco, limpiar. No es complicado, hay que trabajar con las cooperativas” puntualiza y se pregunta cómo es Berisso para un turista.

“En cada rincón hay un cacho de cultura, de historia, ¡es el mundo en chiquito! El poema dice que está formado por 37 etnias. Lo cierto es que hay muchas colectividades y cada una te está metiendo en un país distinto. La gente termina viniendo por la Fiesta del Inmigrante o la del Provinciano, pero no hay comodidades para que sea una ciudad que genere consumo, para que la gente se quede unos días” explica, de nuevo comparando escenarios: “mirá Gualeguaychú”.

El candidato, en imagen, junto a su hermano y escudero, Sebastián Mincarelli. Tras aprobar Derecho Internacional Privado, el estudiante de la UCALP se convirtió en Abogado. Mientras compañeros y familiares le tiraban harina y otros menjungues propios de los festejos, un transeúnte comenzó a gritarle “Mincarelli intendente”, a lo que el nuevo profesional contestó con un saludo seguido de un “¡vamos compañero!”