Por una cabeza, Estudiantes se quedó con el clásico

Por Nicolás Grassino. Lucas Albertengo le dio el triunfo al Pincha, tras capitalizar un tiro de esquina cerca del final del primer tiempo. Gimnasia, se vio perjudicado por una injusta expulsión de Lorenzo Faravelli y quedó atado a un muy mal arbitraje de Germán Delfino pero también a la poca reacción en desventaja.

En una especie de homenaje al tango de Carlos Gardel, Estudiantes se quedó con el clásico “por una cabeza”… de Lucas Albertengo. El gol del delantero, a los 43 minutos del primer tiempo, fue suficiente para estirar la paternidad sobre Gimnasia y llegar a 9 años y 13 partidos sin derrotas.

El derby arrancó parejo y disputado en el Estadio de Ciudad de La Plata, que presentó un terreno en pésimas condiciones. Gimnasia intentaba con pelotazos a Hurtado y a Silva y Estudiantes buscaba un andamiaje futbolístico de la mano de Gastón Fernández, que se paró de enlace. En un cotejo de más estudio que acciones, Iván Gómez probó de afuera para el pincha y  después de aproximaciones de ambos lados, a los 25 minutos, el elenco visitante encontró una buena jugada colectiva que le permitió a Lorenzo Faravelli quedar en posición de gol aunque el remate fue débil y controlado por Mariano Andújar.

Minutos después, se rompió el partido y el perjudicado fue Gimnasia. El propio Faravelli se tiró a quitarle la pelota a Gastón Fernández, y si bien fue fuerte, no fue una acción para expulsión. El árbitro Germán Delfino no vio lo mismo y le mostró la roja. De allí en más, el conjunto del Indio Ortiz (que fue expulsado en ese instante), entró en el desconcierto y la gran mayoría de los futbolistas se fueron de foco. Por el contrario, los de Pablo Quatrocchi, lo usaron a su favor y empezaron a aprovechar el hombre de más y los espacios.

En el Lobo ingresó Tijanovich por el venezolano Vargas y el pincha empezó a pisar el acelerador. A los 35 minutos, el uruguayo Manuel Castro le pegó desde afuera y Alexis Martín Arias se estiró para desviar el balón al córner, en la acción más clara del juego hasta allí. Sin embargo, antes del cierre del primer tiempo, el León pegó en el momento justo. Gastón Fernández se hizo cargo de un tiro de esquina y Lucas Albertengo se elevó para que el partido se ponga 1 a 0, luego de un potente cabezazo cruzado.

En el segundo tiempo, el Lobo no encontró nunca un funcionamiento ni las formas. El cambio de Monti por Hurtado (era el mejor del Tripero) dejó muy sólo a Santiago Silva en ofensiva y Gimnasia se replegó. Le costó mucho sostener la pelota y apostó sólo a las faltas para que una salvadora acción que derive de la buena pegada del paraguayo Ayala, le permita soñar con el empate. Estudiantes, por su parte, manejó la pelota con un gran partido de la Gata y un nivel parejo de todo el equipo, que luego de la ventaja se aplomó decididamente.

Coronel, le erró al arco con un cabezazo dentro del área chica y el Lobo vio allí como se escurría la única chance para poder llevarse algo de 25 y 32. El Pincha, por su lado, casi liquida las acciones con un zurdazo del ingresado Lattanzio que pegó en el travesaño para luego sufrir la expulsión de Retegui en los segundos finales.

Estudiantes ganó porque supo aprovechar el error de Delfino y capitalizó bien el hombre de más durante casi 70 minutos. La Gata fue la figura, el pibe Mura debutó en gran nivel y Albertengo cambió insultos por aplausos tras convertirse en el héroe del clásico 179 de la historia. Gimnasia perdió porque tras la expulsión se le cambiaron los planes. Jamás encontró reponerse anímica ni futbolísticamente de la salida de Faravelli. Ortíz erró en los cambios y los futbolistas carecieron de rebeldía.

En definitiva, el Pincha volvió a ratificar su paternidad y, una vez más, se transformó en el dueño de la ciudad.