Obesidad infantil en Argentina: la nueva epidemia que no da tregua

10/06/19. Según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil, 1 de cada 3 niños en edad escolar del país
tiene sobrepeso u obesidad. Si bien la seguridad de los edulcorantes no calóricos en cualquier
etapa de la vida – incluyendo la niñez- ha sido afirmada por autoridades normativas durante casi
cuatro décadas, todavía surgen preguntas sobre cómo deben utilizarse.
Buenos Aires, 10 de junio de 2019 – El sobrepeso y la obesidad son uno de los
principales problemas de salud pública de la actualidad a nivel mundial. Tal es así que, en
los últimos 30 años, sus índices han llegado a triplicarse.
Según los últimos datos arrojados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes -de 5 a 19 años- con sobrepeso
u obesidad. Asimismo, junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indican
que la prevalencia de obesidad en menores de 5 años es de 6,2% (41 millones) a nivel
global, con un aumento de 33% desde el 2000 al 2016.

Argentina: un mal ejemplo en la región

Nuestro país presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores
de cinco años en la región de América Latina. Los números lo avalan: según la Base de
Fatos Global sobre Crecimiento Infantil y Malnutrición de la OMS, los argentinos poseen
un 7,3% de prevalencia. Asimismo, según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil
(CESNI) de nuestro país, 1 de cada 3 niños en edad escolar tiene sobrepeso u obesidad.
Si bien la seguridad de los edulcorantes no calóricos en cualquier etapa de la vida –
incluyendo la niñez- ha sido afirmada por autoridades normativas durante casi cuatro
décadas, todavía surgen preguntas sobre cómo deben utilizarse.
“Desde el punto de vista de la toxicidad, los edulcorantes no calóricos (ENC) son seguros
durante cualquier etapa de la vida incluyendo la niñez, respetando los límites de la ingesta
diaria admitida” asegura Susana Socolovsky, consultora técnica internacional en
innovación tecnológica de alimentos y regulaciones alimentarias de Argentina. “En niños
con condiciones que así lo requieran, como puede ser la obesidad, síndrome metabólico o
diabetes tipo 1 y 2, los ENC pueden resultar una herramienta adicional a incluirse dentro
de un plan de vida saludable que integre una dieta balanceada y actividad física” finaliza.